Necesito volver cada vez,
porque me hace bien,
porque lejos me olvido
de la claridad con que puedo ver las cosas,
cuando estoy ahí.
Acá abajo es todo más complicado,
necesito caminar
entre las piedras gigantes,el cielo más cerca, el sol.
Las noches frias y solitarias por acá
me hacen caminar errante.
Deseando cosas imposibles
para, en realidad, quedarme sola, como siempre
con mis pensamientos y mis fantasías, de eso me alimento.
Todo es fragil e intocable.
No puedo quebrarme
porque estoy sola.
Y no habrá nadie para detener mi caída.
La ambigua sensación de sentirme libre y a la vez atada
a las cosas inexorables, que se me escapan de las manos.
Y no es que quiera controlarlo todo; sólo que los sentimientos más profundos
se encuentran donde nunca voy a poder llegar.
Y cómo hacer para abrirme,
cómo se olvida lo que te da vida y te la quita.